jueves, febrero 21, 2008

Escapada a Londres

Londres

El viernes pasado, después de hacer el último exámen de Cristalografía, me tocó hacer una carrera por el suburbano Madrileño con el fín de coger un avión a Londres. En barajas nos encontramos todos los qu ibamos y después de medio denudarse para pasar los controles de seguridad, el avión despegó, aunque con un poco de retraso, pero tratandose de easyjet, era de esperar. Llegamos al centro de Londres a eso de la una de la madrugada. El metro estaba cerrado y decidimos ir andando al albergue para ir viendo un poco la ciudad. A pesar de que te indican en los cruces por dónde debes mirar, la costumbre humana hace caso omiso y fue más de una vez los intentos suicidas que salían por mi parte.

En Picadilly


La ciudad es única, abierta y muy cosmopolita. Volví con pena de no quedarme, de ponerme a trabajar y seguir estudiando allí, fantasias que espero que alguna vez se cumplan. El único problema que encontre para vivir es la comida, mala e indigesta, pues el primer día cene el famoso fish and chips y aun tengo el pececillo nadando por mis jugos gástricos. Cada barrio es diferente y especial, pero me quedo con el barrio de Camden, en donde en el mercadillo dí rienda suelta a mi vena consumista. Lo único que me defraudo, aparte de la comida que me lo esperaba, es el transporte público. Los trenes del metro son estrechos y bajos, se paraban cada dos por tres y excesivamete caros para el servicio que ofrecen, ya que al cambio salía casi 7 euros un viaje. Por otra parte los autobuses son en una dirección, dificultando en gran medida los desplazamientos.

He pasado cinco días en la ciudad de mis sueños. A pesar de todo, ahora tengo una sensación extraña acerca de que me depara el futuro. No se trata de inseguridad sino de incertidumbre acerca de la vida misma.

El puente de la Torre, una maravilla arquitectónica.

domingo, febrero 10, 2008

¿Por qué?

No se como me apaño, pero no paro de abrir cuentas estúpidas por estos lares. La última novedad fue hacerme una cuenta en Tuenti, cuyo nombre me provoca bastante risas. Después de muchas negativas a todo el mundo y de no quere dar mi brazo a torcer, termine sucumbiendo ante tales insistencias e hice una cuenta en este nuevo sacatiempo. Ahora me pregunto, ¿Si no me gusta, para qué me registro en tantos sitios? Pensándolo encontre interesantes respuestas: puede ser que sea un poco voyeur y me guste mirar vidas ajenas o bien me aburra bastante y me guste reírme de la gente (a veces encuentras verdaderos espcímenes). Puede ser tambien que de esta forma, me siento más cerca de los míos, mis amigos, que tanto hecho de menos, o de mis nuevos amigo, en tierras madrileñas, o quiera ampliar lazos sociales y empaparme de pensamientos y visiones externas. A lo mejor es un compendio de todo, una fuerza que me impulsa a perder horas delante del ordenador, dejando a parte otros pasatiempos que quizás requieren una mayor concentración y esfuerzo.

¡Así es la debilidad humana!

Callejeando...
Alp el viernes por la noche.